En la continuación en las pausas
La devolución
El exceso
Del propio oxigeno
Como una palabra
Para ser pronunciada
Rebalsando los pulmones
Del que rema de regreso
A la materia
En la línea de fuego
Donde el mundo es tal cual
Lo pensó en el retroceso
Del sonido en la música
De la partida
La sal quemándose
En su roja llama.
Pablo Queralt
Hablando sobre el tiempo
Ahora, que ya sé a qué lugar llevaba el camino iniciado, siento la incomodidad propia del sendero pedregoso y la comodidad de conocerlo. A su vez, conocer es, al mismo tiempo, un dolor y un analgésico. Una vez más, lo dicho me lleva a considerar posibilidades: ¿quién dijo que hay un solo tiempo? Quizá sean dos tiempos que chocan en el preciso instante en que yo emito y usted recibe, que son dos y el mismo. Y un instante, siendo una fracción del infinito, y considerando que puede ser al menos dos cosas al mismo tiempo (que no es el mismo) es el infinito. Esta afirmación liquida la teoría de los dos tiempos, que serían inabarcables y, por lo tanto, pertenecientes a una sola categoría abarcadora. Con palabras simples: el tiempo es uno solo y es miles. No existe ya que no se puede definir, pero decir “no existe” significa considerar los conceptos de negación y existencia. La implicancia, compleja, es simple: sabemos de la existencia que no existe. En suma (no olvidar que sumamos inexistencias): podrá usted extraer conclusiones. Dijo Segovia, el bolichero de la esquina, que siempre buscaba conversación hablando del tiempo.
Fernández de Palleja
La mujer que estaba en la barra
La mujer estaba en la barra. Tomaba sola. Tenía campera de cuero, cejas negras y un escote que sugería tetas chicas y suaves. Mi primera novia se había llevado la ilusión. Compré una cerveza y el diálogo corrió como si bajara garganta abajo. Mi segunda novia se había llevado mi capacidad para recordar fechas de cumpleaños. La conversación estuvo buena y nos dimos los respectivos correos electrónicos. Mi tercera novia me había quitado la inocencia con respecto al trato con las suegras y parientes. Sentí nacer en mí las ganas de verla. Mi cuarta novia me había hurtado la capacidad de no gritar. Nos encontramos, conversamos y nos besamos. Mi quinta novia se había ido con las ganas de dormir con alguien. Nos desnudamos, nos abrazamos. Mi sexta novia era responsable por el agotamiento de mis lágrimas. Mi séptima novia estaba arriba y no pude evitar eyacular. No lo notó y continué con aquello, para que ambos arribáramos a buen puerto. Me sentí temblar de nuevo. El mayor placer que yo hubiera experimentado mojó las sábanas, las paredes, el techo, el aire. Se llevó mi cuerpo y todavía me queda lastre por echar.
Fernández de Palleja
Una trampa es una trampa
no hay manera de que las palomas escapen. se trata de un aparato de alambre, fabricado por las manos de mi abuelo, que se levanta del piso en forma convexa y es implacable con ellas. la malla o el tejido "o como mierda se llame" es de dibujo exagonal, pequeño. cerrado quizá sea el adjetivo que mejor describe la densidad del dibujo. las aberturas por las cuales ingenuamente las palomas ingresan a la trampa son redondas. la trampa tiene tres o cuatro de estas entradas en lo que, podría decirse, son sus costados. el secreto para que los pobres bichos no puedan salir, una vez que han entrado graciosamente a la jaula, está en una especie de mangas de alambre que desde los círculos de cada una de las aberturas de entrada se extienden hacia el interior, afinándose, haciéndose más y más estrechas a medida que avanzan hacia el centro del tramposo espacio. pero los bichos son bichos, no calculan, su instinto no está preparado para razonar las posibilidades que le esperan una vez dentro de ese círculo (no lo dije pero la jaula es circular) donde abundan los granos de maíz que las atraen. el hombre que ha puesto allí el aparejo sí ha razonado, calculado las posibilidades, previsto las formas. primero hizo un dibujo sobre un papel amarronado en el que había traído del mercado, envueltos, unos bollos rellenos de dulce de leche. luego buscó los materiales, los dispuso cerca del lugar de trabajo elegido y con una pinza común y una tenaza no muy grande inició la tarea. construyó un aro de alambre grueso, bastante pesado y rígido, la base de la jaula. después unió los trozos de tejido alambrado de dibujo exagonal formando una especie de iglú pero de alambre. construyó aros más pequeños, para montar las entradas, también con alambre grueso y rígido, y les fabricó las mangas dejando asomar una sonrisa mientras las hacía finitas en la parte interior. cuidó bien de hacerle unos flecos de alambre pinchudo por si los pájaros intentaban acertar el pequeño agujero para salirse, aunque esa acción resultara improbable. pensó: debo cuidar todos los detalles. pensó: un buen guiso de palomas es tan sabroso. pensó: los tomates están madurando, las zanahorias ya deben estar en tamaño justo, los morrones se están poniendo bien rojos... pensó: un buen guiso de palomas es tan sabroso. midió los círculos de las aberturas y cortó el alambre de la estructura principal para montarlas. anudó cada hilo con cuidado y cuando estuvo lista la dejó en un rincón del galpón hasta el día siguiente. una trampa inútil ocupando todo el espacio de la noche. un lugar que se termina abruptamente cuando la trampa está en su lugar, junto a los galpones de la arrocera. en el interior de la jaula mi abuelo ha puesto tanto maíz como para alimentar a una gran bandada de palomas. los granos naranjas con sus destellos parecen ser parte de un coro de arrogantes adolescentes. las palomas entran y el mecanismo comienza a funcionar. al terminar sus horas de trabajo matutino, el hombre va hasta la pileta, con la camisa arremangada hunde los brazos en el agua que usa para lavar las verduras, se higieniza, luego busca una bolsa de tejido rústico y camina con tranquilidad hasta la trampa. abre la puerta rectangular que está ubicada en la parte superior, mete la mano y manotea el aleteo y los cuerpos de cada uno de los bichos. los coloca en la bolsa que mantiene cerrada con la otra mano. terminada la tarea y con la bolsa llena va hacia el galpón, ata la boca de la bolsa con un hilo y se marcha hacia la casa. la muerte vendrá después a quedarse en el cuerpo de cada pájaro
Jorge Montesino
La superficie rota
es inadecuado
la muerte propia no tiene descripción
la gente que lee sobre la muerte
quiere aprehender en imágenes lo que nadie puede ver hasta que llega
quiere tener en sus manos bien agarrado al muñeco que ya no existe, el muerto o el que está en ese proceso en este mismo momento, alguien que le cuente exactamente de qué se trata
quiere saber que el pecho se le resquebraja
la gente que quiere leer sobre la muerte
imagina que cientos de animales golpean con sus cabezas y atormentan con sus hocicos la cáscara dura del pecho, buscan una salida, que una bandada incrusta sus picos entre las costillas y desprenden el esternón. que un reptil se arrastra a ambos lados de la columna y al fin aprieta entre sus dientes la nuca, la base delcráneo
deslizar subcutáneo
todo bajo la piel
la gente que intenta leer sobre la muerte
la muerte ocurre bajo la piel. dentro del cuerpo. la muerte ocurre dentro del cuerpo. de adentro hacia afuera. La muerte tiene una dirección. te persigue siempre en un mismo sentido. lacera. humecta. roe. escama. paraliza. pica. Rasga
la muerte propia no difiere cuando ajena
toma entre sus dedos cada hueso
y lo parte una y otra vez. se introduce en cada arteria y con su filosa aleta dorsal corta abre un solo surco. produce temblores, sacudones, choca contra los órganos blandos, los ulcera, los bebe, los macera, los seca, los desgrana… la muerte paraliza y se nutre de esa quietud y se abre paso y es un nadador subacuático sediento de aire y se abre paso y busca la luz que lo enceguezca para romper la superficie
Jorge Montesino
Esporas
te he tenido en estas manos turbias
sentido ese desgano de madreselva
que se resiste a crecer
o prefiere otro lugar
lejos del río
y la calamidad de unas manos turbias
Lisandro González
Estética
veneramos el amor,
la belleza,
los rayos firmes del amor,
las firmes flores de la belleza,
sólo
entre cuerpos delgados
Lisandro González
“a terrible beauty is born”
la luz que creció sobre el mar –desaparecerá del
otro lado de las montañas --abandonándote --en
la progresiva oscuridad-- en compañía de ruidos
que construyen bajo el cielo –ecos murmurantes
que podrán confundirse con el ronroneo -de un
trozo de celofán –que adherido -a un cardo seco
invade la escena con sus chasquidos
“catch the roar of eternity”
en la indescriptible chatura de estas tierras –una ruta de
brillante asfalto / recta ---hasta la desesperación /será el
terreno ideal - para los grandes camiones –que al ritmo
de sus motores constantes / rolan sus neumáticos --/ que
en interminable giro se consumen –al compás triturador
de una trepidación –que se desplaza –precisa –lejana
“shadows in glass”
las sombras de la luz -se detienen un instante ---sobre
los trozos de cristal -/ los restos de lo que fue un vaso
o el culo -de esa botella rota -/consintiendo que tu ojo
presienta -la variedad de formas / que los p-e------da
z-o-s de vidrio representan
“tic de la conciencia en el infinito”
plegados en sus combas / -los remolinos de viento
envuelven la materia ---polvo---arena---pasto seco
cosas que rotan -ante tu sorpresa, en las alturas del
suspendido vacío / sacuden las torres,---cortan los
cables de alta tensión /estallan su vórtice -luego se
contraen en sí mismos -ascienden -desaparecen en
el azul del cielo transparente -dejando a su paso el
aspirado rumor de la burbuja --aquel que provocan
las piedras -cuando -la profundidad del agua ---las
absorbe
el aire destemplado del amanecer ---mece con
suavidad las ramas de un tala guacho -----vibra
quizás en sus largas espinas /------orea el rocío
de la mañana
este aire ---que se repite en las madrugadas----y
nos tiene acostumbrados ----es el mismo----que
así dicen algunos ----agitó durante
de Londres ----el espeso humo de los incendios
es el que remueve---los papeles que los turistas
arrojan /--en los carcomidos restos del Partenón
es el aire, --quién lo duda ----que consumirá /-sí
las ruinas de todo imperio
ese aire hoy, sopla
abatido------------/no logra establecer su música
en la desolada geografía de la ruta
a javier adúriz
Esteban Moore
Posmo
“Soy lo que más odio”
En escenas, barato, se retuerce.
Mutila toda desesperación, enhebra rastros de
un hilo de seda en las venas palpitante.
Renace frente los helados ojos,
lo hace en segundos,
lo hace en segundos.
Rojos ojos, tus ojos, mojos.
Parece toda una celebración
de degenerada plastificación.
Yo
envuelto
en mí
cáscara-ser.
Autodiosifico lo que me da asco,
lo
que
obliga
al
inevitable
vómito.
Perpetuo, gracioso e irónico
soy hermoso entre los más bellos.
Mi imagen pesa
mi presencia ciega, deglute astipulcros.
Ni siquiera me gusta,
mover mis piernas
en círculos
cuadrados.
No
lo
hago
por
ti.
Pretender lo impretendible en la sustancia misma de lo indescriptible.
Suena fácil,
y
sin embargo
no
lo
es.
Augusto Coronel
caminaba por la rambla
con la pena en el hombro
la tristeza le apretaba los sobacos
así caminaba o se arrastraba por la rambla
hasta que se lo tragó el mar
y al fin descansó
siendo pez o caballito de mar
nadie se enteró de su ausencia
ni su familia
ni su mujer
ni sus amigos
pero él era feliz
siendo pez o caballito
mojado por la espuma del olvido
Líber Mendizábal
Los minuteros
Los segunderos
El letargo de las horas
Abismos de palabras
Y luego el frío
Ese fiero ropaje despalabrado
Tinta en mis dedos
Y estos versos a través del humo
Emergen
Intoxicados
Moribundos
Enrojecidos
Como los ojos de un borracho
Que fuma silencios
Que se fuma en silencio
Líber Mendizábal
Lloverá
Ociquéa perro mi rodilla
por un hueso
por un hueso
y un ramalazo leve locura
pasa mujer
doradita doradita
como churro de vidriera
mientras el mismo de los días
toma café
y una poli labios acerados
se suena y no huele
mira los autos...
lloverá.
Como los astros,
las palabras se mueven
en relación de dependencia
sobre todo
en ámbitos de trabajo dependientes del gobierno.
Palabras a la intrascendencia:
las mías
las de todos...
¿lloverá?.
Hay que andar a lo cangrejo
para entender que triste es la tristeza
cuando el árbol de la vida se pudre.
Germán Arens
A más decir estoy estando
Estoy estando desde hace años
añado desde nacido preciso en instantes
aunque en ocasiones urbano decidor
nunca perfecto en tiempos verbales
estoy estando pasado
a veces nauseado de poesía
a más decir de los poetas.
Germán Arens









