Mostrando entradas con la etiqueta Germán Arens. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Germán Arens. Mostrar todas las entradas

Lloverá

Ociquéa perro mi rodilla


por un hueso


por un hueso


y un ramalazo leve locura


pasa mujer


doradita doradita


como churro de vidriera


mientras el mismo de los días


toma café


y una poli labios acerados


se suena y no huele


mira los autos...


lloverá.


Como los astros,


las palabras se mueven


en relación de dependencia


sobre todo


en ámbitos de trabajo dependientes del gobierno.


Palabras a la intrascendencia:


las mías


las de todos...


¿lloverá?.


Hay que andar a lo cangrejo


para entender que triste es la tristeza

cuando el árbol de la vida se pudre.


Germán Arens

A más decir estoy estando

Estoy estando desde hace años


añado desde nacido preciso en instantes


aunque en ocasiones urbano decidor

nunca perfecto en tiempos verbales


estoy estando pasado


a veces nauseado de poesía

a más decir de los poetas.



Germán Arens

Identidad

La identidad de una sociedad


compuesta por argentinos medios


debería regenerarse


a partir del altruismo

de su presidente electo.


La inferioridad latente


en el raciocinio de los nuestros disminuiría


si nuestro primer mandatario

emasculara su dote


ante el pueblo convocado.



La historia no se escribe…


se acuesta.



Germán Arens

(de "Los versos de Gabino")

Desde la barda

Célula a célula

el día me entró en la carne.

Dejamos el auto en el camino

y en cueros,

solo,

subí a la barda.

De cara al pueblo

mientras meaba,

fui poco en la temporalidad de todo.

Un hálito de pacífica gloria

se metió en mi nariz.

A lo lejos

un cuerpo geométrico

de ciruelos, manzanos y perales,

después la barbarie montaraz.

Bajo mis ojos y cabeza

la zona urbana

parece un tablero

donde metódicamente

se juega a la vida.


Germán Arens

Los muertos

Los muertos sobre la puerta

y en marcos circulares…

haciendo de la muerte

una redonda dilución de recuerdos perdidos

en un gesto pertinente

a ese instante de memoria

en que esos muertos

no pensábanse muertos.

Cuando despierto por las noches

con ganas de mear,

suelo observar a mis muertos

con una linterna

que intermitente va desde sus caras

a la pelela.



Germán Arens

Cordero

El cuchillo berijero

que se adentró en la agonía

de los ojos del cordero

que en una Gilera 200

desde el cuadro de los tamariscos

al corral de las lecheras arreara…

es:

además de la rodilla

que sujeta la paleta

y la inútil mano izquierda

que despeja la garganta

corriendo la carretilla…

quien me ha iniciado

en los misterios de la muerte.


Germán Arens

El tanque

Cuando esos dos hombres

venidos del pueblo,

instalaron el tanque australiano entregado

por la firma fabricante que lo fabricara…

que hicieran al tanque

el envío incluía

accesorios diversos:

las chapas

de un metro

de un metro

de ancho

tres metros

de largo…

y entre ellas

las juntas

las juntas

de unión,

etc. , etc. .

Dijera el abuelo:

-¡Cepillar con cepillo

de año en año debemos las paredes internas…

evitará permanezcan adherencias en tiempo!-

Nunca hubiéramos imaginado;

tan niños nosotros…

que estábamos a días

de contemplar agradecidos a Diana en bikini

mientras las vacas abrevaban cerquita.



Germán Arens

de su libro Los ojos del cordero

El baño

Desperté…

atravesé un largo pasillo.

Detrás de sus cuatro puertas duermen:

mis abuelos,

mis hermanos,

mi tío y mi padre.

El baño es grande…

casi tanto como un espacio vacío.

Desamparado entre azulejos blancos

dejo el espejo detrás de mis espaldas…

no quiero mirarlo,

tengo miedo de verme otro.


Germán Arens

De su libro "Los ojos del Cordero"