¿Quién es el mar?

un aire -/como de brisas cruzadas ---que se imagina viento
atraviesa -esta planicie desproporcionada --/que dilata sus
dominios -desde las macizas montañas --------hacia el mar


un aire que arrastra -revuelve -eleva --las depositadas capas
de guadales y lava -y ceniza volcánica -y arenillas de siglos

que las vuela en los ojos -que en parpadeo fugaz -doloroso
confunden -en la línea del horizonte --­­­­-el punto imaginado
donde las aguas del océano --y las arenas del desierto ---en
el color de sus cuerpos -deben ---hipotéticamente distinguir
el nacimiento de mundos diversos



Esteban Moore

Manifiesto, es decir, digo


1- La amplia mayoría de la población no está compuesta de escritores. Probablemente ni vos ni yo lo somos. En todo caso, que a alguien lo llamen escritor (o poeta) es un hecho que depende de otras personas. Si no, voy y digo que soy escritor (o poeta) y me pongo a desprestigiar a los que sí lo son sueltito de cuerpo. A los médicos verdaderos los hacen los pacientes y el tiempo y, como en definitivamente se trata de flujos de alma, lo mismo se aplica para los que vengo nombrando.
2- Los grandes, y cuando digo grandes me acuerdo de pocos, porque de tan grandes caben poquitos, no han ido a talleres literarios. Los buenos, que ya son algunos más, tampoco. De los medianos ya podemos encontrar más que hayan hecho eso. En cuanto al resto, podrían dar interesantes testimonios para documentales o formar parte de censos oficiales de escritores (o poetas).
3- Por cierto, tanto da la narrativa como la dramaturgia o la “poesía”. En definitiva, se trata de hacer cosas con palabras. En este momento recuerdo a un amigo que suele calificar de “mariconadas” a lo que escriben los “poetas” y sin embargo es muy dado a la emoción poética en otros envases. Yo le anoté que tenía razón en cuanto a los ejemplos que citaba, porque en efecto se trataba de unas mierdas anodinas de esas que, como diría mi padre, son como bosta de oveja: “ni jiede ni tiene olor”. Y esa cosa punzante e innombrable está por todos lados, incluso en los poemas (hasta en autores nacionales, fijate).
4- En determinado momento, a alguno se le ocurrió romper con los versos medidos. Y estuvo bien. El tema es que, atrás de las supuestas libertades, se amparó una horda de incapaces que dicen escribir “versos libres” como parte de una decisión y es porque no pueden hacer otra cosa. Ya quisieran hacer las de Gustavo Adolfo. Digámoslo: hay que conocer la herramienta, afilarla, desafilarla, hacer puntería, mearle encima, divertirse, olvidarla, retomarla. El que nunca escribió un endecasílabo es como un mecánico que arregla autos que nunca se rompen. (Di por descontado el dominio de la ortografía y la puntuación.)
5- Escuelas, cenáculos, ideologías, corrientes, círculos de amigos, premios literarios. Algunos de los noventa y nueve nombres de la diosa de la ilusión, que no pudo con Buda y se lleva toneladas de giles. A quien, por cierto, miro como si fuera una hermosa gaúcha invitándome a una jineteada (en pelo).
6- La tristeza, el desconsuelo, el color gris, el abandono, la podredumbre. Déjense de joder. Esos son sentimientos humanos como todos los otros: alegría, excitación, embriaguez, paz, triunfo, compasión. Es que, por alguna razón que desconozco, la población de este hermoso territorio no se adapta al clima y vive quejándose del frío y el calor. Acéptenlo, tenemos estaciones y por suerte moriremos. Culpas disimuladas tal vez. El tema es escribir bien y punto, eso vale para el dolor más desgarrador y para la alegría más desbordante.
7- Sí, claro, has leído. Te llegó lo que leíste. Quisiste escribir como una u otro. Copiaste durante un tiempo. Pero pensaste, reflexionaste, leíste a otros. Y decidiste que sólo podías ser vos mismo, que no hay otra posibilidad. La cosa es que vos estés bien amueblado y no lleno de muebles brasileros de catálogo, mal armados por tu cuñado y llenos de lugares comunes.
8- Metapoesía, metaliteratura. El lenguaje hablando del lenguaje, una llave de tuercas ajustándose a sí misma. El texto que se mira a sí mismo como un espejo, generalmente grisecito, chino. Síntoma de decadencia, como cuando nos pasamos encerrados en el cuarto sufriendo porque no vemos el sol. Abrí la ventana, hacé algo. Aplicado a la literatura, veo dos posibilidades, por cierto solidarias. Una es escribir para. Para levantar minas, para oponerte a algo, para ganarte el pan (dejo afuera las “ideologías” porque se supone que los escritores no son giles y tienen sus propias ideas). Otra es escribir sobre o de. Sobre el amor, sobre la guerra, sobre los embotellamientos, sobre las ramas de los plátanos en las veredas, que tienen esas manchas de leopardo y garras para los ojos. Ya que estamos, tratá de que lo que escribiste lo entienda alguien que no sea de tu círculo de aduladores parecidos a vos. (Me mandé una de tallerista, condename).
9- Los epígonos. Ergo: los seguidores, los partidarios, los encandilados. Hay autores que los generan. Supongo que me estoy repitiendo. Ya hablé de los talleres. Es que son un lote y andan muchos currando y haciendo lo contrario de Julio César. Se dice que el famoso emperador no quería empedarse con el ego y tenía un tipo constantemente al lado diciéndole que era feo y pelado. Esta gente que genera cortes de admiradores es porque no se admira a sí misma. Yo me amo (antes de que lo supongan) y quererme como me quiero implica conocer lo que puedo y lo que no. Las veces en que no me amo les mando poemas por msn a algunos amigos indulgentes. Y a veces las otras veces también.
10- Bueno, justito diez, juro que no me proponía que fueran tales. Odio los decálogos. ¿Verdad que suena artificial? O, por lo menos, demasiado ceñido al sistema métrico decimal. Bueno, capaz que es porque generalmente tenemos diez dedos en las manos. Todo eso fue introducción, antes de la conclusión de estos bostazos tibios lanzados al techo y con viento en contra. Porque lo que quería decirte en realidad es que si te enojaste o te indignaste es porque sos incapaz, así que para qué mantener un diálogo, si yo soy así de desconsiderado y vos así de autocrítico/a. Si sentiste que todo el tiempo yo ponía en palabras lo que vos pensás, significa que estamos jodidos los dos. Si querés saber quién mierda soy y se te antoja leer lo que he escrito y encima te gusta, me alegraré pero sin creérmela hasta que algún rey europeo me endilgue un premio polenta. Si esto no te importa porque lo ves como uno más de tantos decálogos, recetarios o manifiestos probablemente no llegaste hasta acá porque seguramente estás pensando el argumento de una novela o escribiendo un soneto peliagudo. Vos, que no estás leyendo esto, sos escritor y te valoro como tal.
Fernández de Palleja

De punta en gris (Parte 2)
















Servando Valero

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una traición
mil traiciones
y es un día hermoso
ya nada hace llover
la normalidad de las horas malditas nos sorprende tomando sol
acariciamos una cerveza helada
tu vaso y el mío golpean las puertas del deseo
y ya no llueve
hace un montón de vidas que no llueve
hay un único rincón del alma que sigue llorando
pero ya no llueve
el mundo perdió su capacidad de conmoverse
acariciamos la cerveza helada
golpeamos, si hay, el otro vaso
las palabras del correo electrónico no tiemblan ni abrazan
nos contaminamos de imágenes y garabatos que no hacen llover
la normalidad de las horas malditas nos sorprende tomando sol
hay un único rincón del alma que domina el lenguaje de señas
y por eso
sigue llorando…


Eladio Camejo
al amanecer
....................recojo
mi cabeza despeinada
................................y comienzo
el frío y tedioso
simulacro
.................de existir


Líber Mendizábal

“Bruja colgada de una argolla de gozo. De la llovizna, públicamente trémula”
M M V
Poema en tres partes

I

Las guirnaldas han adornado el universo. Y el santo burlón, derrite ahora su entrevero ( su rayo en el abrazo de la perversa sed ).
Amor Amor Hora y media con el ombligo trenzado en el deleite. Con rasguños, y caladura en copa rota, que desaliñan las manzanas. Pretenden que haya paz en ventarrones opuestos.
Rodada del cabello una gota de pena, junta elogios y clamorosas despedidas. Alto fogón de mirasoles, con la ración dorada de una cita. Y así miro la angustia suelta, sin ruidos, al pegoteo de un manojo de llaves en procesión y sin rodillas.

II

Cunas de seda y de papel, ignoran el molinete de la requisa. Van de la mano los ojos, las monedas, los redondeles de melón fugados de la huerta. El sol salta de bruces por encima del piano (advierto que el edificio tiembla).
Más adelante, tropas del sueño, paren semillas sucias. Y al fin el horizonte bosteza, ondula al infinito y sucumbe dormido.
¿Cómo pensar en salvar la criatura? ¿Tan ella bien dispuesta, desdeñosa y razonable?
¿Tan inquieta en el carozo de otros compartimentos?

III

Por consejo de la piedad, compadecedme. Pues yace sin abrigo mi anfitrión, traspasado de lágrimas. O en el brillo lunar, con su sexo comido a gusto por los peces.
La queja fuerte de la brasa detenida en su celebración, es fábula que eructa carcajadas, sabiendo que el desafío la puede Y se clava en el aire.
Dulce aluvión de menta, para chairar de pronto los cuchillos.
María Meleck Vivanco

El águila

Alma de dolores hundidos en la carne de desesperadas heridas putrefactas.
Calla la noche calla la mañana calla el abismo de toda las semanas.
Dolor de soles de noche y de penas desastres que no traen más que consigo...
Solo palpita en la noche el corazón grita en su clamar socorriéndose,
de penas sufridas de un pesar triste de lujurias.
La sombra en su imagen se traslada a las tinieblas del amanecer sombrío
Penumbra callada de seres tristes y muertos en su desdén,
en su pesar de socorros y desgracias ensangrentadas,
de dolor y de falsas pasiones enmarañadas de lujuriosas calumnias...
El águila, quisiera ser como el águila...
De ojos despiertos y con fuerza en sus garras.
Solo ser un alma dormida de sueños frustrados.
Dice: la última noche mientras cae a sus brazos...
Dolor de ser solo un siniestro atardecer de locas pasiones de un sábado.
En la lluvia tempestad de lágrimas de risas malévolas y voces que escuchan...
A lo lejos y a lo cerca...
Un solo instante en que las ideas se cruzan,
los pesares se alejan y las mentiras confusas... Acechan.
¡Águila cómo me gustaría ser como tú! Que en ti no hay mentiras no hay desgracias...
Solo pisados pasos y nuevos pasos para seguir caminando...
Para seguir andando...
Para seguir volando….
Viendo desde las alturas lo que otros no pueden ver lo que puedes prevenir...
Lo que ha de venir me miras...
Y el hedor de tu sangre latente viva y palpitando a la deriva de la muerte,
se siente, se percibe en el aire...
Los buitres han venido a buscarte,
han dejado que la noche se haga noche y el día se consuma en apariencias,
arrastrándose por debajo de una mesa de madera hueca y vacía...
Sueños tenía para mañana sueños que se rompieron cuando en el vuelo,
alguien ha lanzado el cañón para romperle el ala...
Sangra siempre sangra...
Y ya no puede prevenirnos de lo que pasará mañana...
Lo único bello sano manchado de rasguños por cosas extrañas de este mundo,
que aparecen sin consultar, sin preguntar, sin aparecer.


Nancy Miraballes

Posmografía 1

Hijo soy de tu salado calor
de yoísmo rojo

y de las espermas gotas de tus
llantos verdes
que

caen
desnudas

sobre el canto quebrado y nimio de mi ego
y de la carne de sulfito
y alambre.

Los presos me salvaron la cordura
y del aire de metal ácido que respiro
en las cenas blancas

de caricia y veloz existencia,
mojando el paño

sobre la frente árida de los tres puntos
cardinales,

y el quieto silencio de su presencia
es el fin.



Augusto Coronel

El tiempo labra las ruinas de la memoria


“No love deserves the death it has”
Jack Spicer

De aquella noche -------sólo quedan -recuerdos
los sonidos del lugar ------el atareado ronroneo
en la noche caliente -del equipo ---------de aire
acondicionado -el chirrido de una cortina -que
se cierra -------al resplandor de la ciudad
y aquellos gemidos en movimiento -----que caían
al oscuro vacío del pulmón de manzana -----------
desde no sabemos dónde-------invadiendo nuestra
silenciosa intimidad -------rítmicas onomatopeyas
que luego traducirías -entre risas -como: el festejo
de los vecinos del 7º “C”
de aquella noche unos ruidos -el amor ajeno -luces difusas
y las promesas ---------que los cuerpos no pueden sostener

Esteban Moore
El viaje a la semilla
O a la ceniza
En ese fondo de agua
Viendo a trasluz el movimiento
En espiral de lo que sube
Lo que desciende
Iluminada realidad de las cosas
Y no de lo que los ojos ven
Sin jamás alcanzar su dimensión
Verdadero deseo.

Pablo Queralt

Tropeando

Tropeaba una majada de ovejas negras, siempre de noche. Tenía una perrada también tiznada. Los cuzcos se llamaban Miedo, Vacío y Nuncamás. Pensaba que la luz era su pucho y la luna era su sol. La mirada era la del solitario que sólo conoce un color.
Se guiaba por las estrellas para dormir. Sabía que cuando la cruz llegaba a cierto punto, se aproximaba la parte misteriosa del día, que según le había contado su antecesor, era inabarcable y encandilaba hasta la locura. Era un viejo que decía que había conocido esa parte infernal. Había elegido huir para siempre de ahí. El mentor cantaba en versos interminables con vida propia, en que hablaba de los misterios del mundo y cimentaba la moral. Sin explicarlos, sin decir jamás que era ciego.

Hay que Leer

"Tratado sobre huecos", de Laura Alonso





Al leer este libro, parece fácil afirmar que “estamos ante una poética de la oquedad”, o incluso decir que su escritura “ahonda en la poesía en tanto espacio del pozo, territorio de la caída libre al fondo”. No obstante, este libro escapa, fuga, elude, se oculta. No he leído en los últimos años un libro de poemas tan desasidos del lenguaje (de su “bosque enmarañado del lenguaje”), tan desasidos del referente, desasidos de sí mismos. Laura Alonso propone una textualidad irreverente y escamoteante. Una irreverencia profunda, sostenida en esta compleja urdimbre verbal que opera a modo de artefacto implosionado (o implosionante) cuando se tiene la certeza de la caída de las fachadas, del estrépito del derrumbe de las aparentes sustancias, de eso que acordamos llamar realidad, porque “los objetos se desinflan hacia su interior”, y la poeta-visionaria asume “todo se disipa en región que no acaba. No/puedo decirlo. No será lugar”. Exenta de una gestualidad precaria y sumisamente acompasada con los tiempos estéticos que pautan la doxa, esta discursividad poética comparece plena y genuina en el concierto de la nueva poesía rioplatense, munida de las cartografías posibles que permiten la hendidura, la abolladura, la hendija, lo cóncavo. La poesía adviene en “arquitectura en humo”, en un desgarro lingüístico y metafísico, en una ralladura dispersa y dispersante que documenta ese “colapso de la mujer verbal”.



Gerardo Ciancio



Laura Alonso
Tratado sobre huecos
56 pág.
estuario editora
2009

De punta en gris













Servando Valero
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Estás parado en la esquina esperando el colectivo
y sin embargo -------es como si no estuvieras ahí
has regresado ------al lado oscuro de tu memoria
a esa pesadilla de la noche anterior

un torbellino de confusas imágenes -en las que se
destaca una lápida -sin inscripciones o fechas---y
un pájaro negro ---con un pico de oro que intenta
decirte algo -pero habla una lengua desconocida

cerrás los ojos -pasa el colectivo y ahora ----estás
al borde de tu cama -mirando la luz azulada----que
se filtra por las ranuras de la persiana -irradiándose
en las infinitas partículas -que sostiene el aire

……..abrís los ojos y --- no sabés que pensar
-
-
Esteban Moore
En la continuación en las pausas
La devolución
El exceso
Del propio oxigeno
Como una palabra
Para ser pronunciada
Rebalsando los pulmones
Del que rema de regreso
A la materia
En la línea de fuego
Donde el mundo es tal cual
Lo pensó en el retroceso
Del sonido en la música
De la partida
La sal quemándose
En su roja llama.


Pablo Queralt

“El azar es un Dios. Deseo corregirlo, pero no puedo. No se puede corregir a un Dios”
M M V

El ocaso relincha Los cardos agresivos fluctúan en geranios Pura roca fibrosa Licencia de una tribu que fastidia la luna
Que apacienta la claridad más vasta en aguas amarillas
Hembras en su recato, lucen grupas ardientes Dios acuchilla el monte por detrás de los álamos Yo, entrevero los rostros de las caras gastadas
Enferma de una sílaba tan dulce como el labio, acomodo los días que arrincona la sombra Con sangre, mucha sangre de sol adormilado
Ya retornan las aves Llegan, a picotear los ángeles
A sacar una bala del ombligo caliente A salivar arena

María Meleck Vivanco

¿Tiene futuro la poesía?

La colonización española y portuguesa en América impuso los idiomas de uso corriente en nuestros días. El proceso colonizador cercano a cuatrocientos años dejó un amplio escenario de mestizaje lingüístico, étnico y cultural, donde el barroquismo es casi un signo de identidad producto del llamado criollismo. De ahí que los poetas y escritores, sobre todo después de las batallas de emancipación, se hayan visto enmarañados en dos mundos contrastados, el de la tradición continuista e imitadora de la península ibérica e inclusive de Europa y el de la ruptura en la búsqueda de un universo propio, singular y autónomo. La historia literaria contemporánea de fines del siglo XIX y hasta pasada la mitad del siglo XX (1970) trata de afirmar en Iberoamérica una personalidad autónoma, una identidad propia matizada por la inventiva como rasgo dominante. En la novela destacan clásicos del genero como Rómulo Gallegos, Eustaquio Rivera, Mariano Azuela, Ciro Alegría, hasta arribar a la poderosa concepción novelística de Miguel Ángel Asturias (El Señor Presidente, Hombres de Maíz) donde el barroquismo iberoamericano se conjuga con el realismo poderoso de las costumbres, mitos y fantasías. Luego vino el "boom" donde el maestro de maestros Alejo Carpentier (lo real-maravilloso) inicia la gran polémica, no generacional de jóvenes y viejos sino de corrientes, estilos y temática: Ernesto Sábato, Julio Cortazar, Juan Carlos Onetti; y por supuesto, Juan Rulfo y Gabriel García Márquez mediante la consagración del "mágico realismo.

"Sin embargo, donde mejor se observa la ruptura con los moldes ibéricos y europeos es, sin duda, en la poesía expresada en palabras vivas debido a la estrecha vinculación con las ideas, las reflexiones y el pensamiento. Allí es donde nace la necesidad histórica de la transgresión, el quebrantamiento respecto a cualquier modelo. Además, porque la novelística actual, salvo raras excepciones, constituye un producto del mercado, es la hechura comercial de las grandes casas editoras obedientes a la globalización neoliberal que alcanza también, de forma nociva, a los medios de comunicación. De esta mala suerte destaca en la narrativa la temática frívola, divorciada del ámbito social, presentándose los pasajes históricos no como principales sino como aleatorios. A la poesía de hoy le va peor porque tiende a desaparecer como si fuera un género literario pasado de moda. No obstante, en el pasado el lenguaje poético salvó la distancia y tiene todavía la misión de salvar el cuerpo literario iberoamericano, ahora con un retorno y una nueva ruptura. Después de todo la poesía ha sido siempre la llamada a enriquecer el idioma y como señaló en su oportunidad Carpentier, la lengua de un país determina la cultura y la sociedad: "un idioma es... el medio de expresión que ha sido perfeccionado, matizado durante siglos, por el alma de un pueblo. Traduce su carácter, sus recónditas aspiraciones, su idiosincrasia. Se afianza en la historia, en la literatura, en el patrimonio espiritual de una raza o conglomerado humano". Y, también, agregaríamos, porque la poesía marca el derrotero del ser humano en el transcurrir de su existencia y de no ser así no estamos hablando de poesía, pues si el arte no responde a los signos vitales de la vida en el planeta, si no es una manifestación del movimiento, un efluvio del pensamiento innovador o un camino que conduzca a la acción, simplemente no es arte.

La poesía iberoamericana comienza a distinguirse de la matriz española-portuguesa a partir de 1880. Hay poetas muy distintos de esa época, aunque el común denominador entre todos ellos se ve signado por la animosidad contra la vida social existente y el aire presumido de ser los primeros en cultivar el lenguaje poético. De este irritado conglomerado de tradicionalistas, humanistas, románticos, realistas, parnasianos, salió Rubén Darío con un movimiento inconfundible, el modernismo; y en la historia literaria aparecen formando parte de este primer grupo "modernista" José Martí, Gutiérrez Najera, Julián del Casal y José A. Silva. Darío es el iniciador de la ruptura, es el poeta líder de la revolución artística en la lengua castellana impuesta en Latinoamérica, es el inspirador del verso libre o versos amétricos provenientes de las tendencias francesas que luego se alentarían con vigor desde 1920. Y si bien el poeta nicaragüense destina el esfuerzo fundamental a romper los cánones del lenguaje poético a través de innovaciones y restauraciones, cambios de acentuación, combinaciones métricas, rimas inesperadas, choques de sonido, esquemas libres, asimetría de estrofas, asonancias, consonancias y disonancias en juego pertinaz, no renuncia por completo al esteticismo (Abrojos, Rimas y Canto Épico, Azul); es con Prosas Profanas y Cantos de Vida y Esperanza (libro fundamental) donde Darío se abre a la poesía de tono reflexivo acercándose a la vida misma y su problemática de opulentos y desposeídos. En esta etapa de final de sus años, de regreso a la preocupación social e histórica, lo siguen Amado Nervo, Leopoldo Lugones, Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez. Encuentra así la famosa generación del 98 el campo abonado; el camino a las vanguardias estaba abierto, pues Darío estableció una poesía diferente a la que había encontrado.

En pocos años la irrupción de las vanguardias poéticas iberoamericanas se torna cosmopolita. Fue un fenómeno rápido e impensado. De 1920 en adelante se entremezclaron estilos y tendencias, las innovaciones en el lenguaje poético son propias, características dentro de los marcos referenciales del romanticismo no abandonado del todo, realismo, modernismo, humanismo, indigenismo, simbolismo, surrealismo, ultraísmo, creacionismo. En este torbellino creativo, artístico-literario, surgen poetas de la talla de Gabriela Mistral, César Vallejo, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Octavio paz, Jorge Luis Borges, Nicolás Guillén, Mario Benedetti, Nicanor Parra. Y debido a este acontecimiento emergente, las vanguardias iberoamericanas constituyen un espacio y más que escuelas o istmos definidos por el estilo son nombres de poetas notables, donde el aspecto fundamental como señalara Huidobro, el único que intentó un programa, es pensar, crear, crear, crear, de ninguna manera copiar o imitar. Implícitas en este enfoque yacían: la crítica social, las raíces indígenas, la problemática producto del sistema de dominación en América Latina y los rastros dejados por el coloniaje.

Después de este período de buena poesía latinoamericana son pocos quienes intentan continuar la brecha abierta. La modernidad mal entendida encuentra en la poesía pura el escape ante el compromiso, el escape ante la problemática social, existencial, democrática, política e histórica; no existen más "Poemas Humanos" ni "Residencia en la Tierra" ni "Canto General." En esa dirección la poesía no sólo se aleja de lo vanguardista sino se pierde en una especie de neocolonización europeizante, de copia e imitación, a los franceses, anglosajones, italianos y peninsulares. La falta de inventiva es fatal y la comodidad trata de instalarse por encima del caos dominante en la época o fin de la historia según Francis Fukuyama. Despolitización y negación de las ideologías hasta querer convertirlas en innecesarias o desaparecerlas. Terminada la "guerra fría" no hay necesidad de enfrentarse sino de asimilarse a la victoria de Occidente, de Estados Unidos, por ende rendirse frente a la alta tecnología, el mercado y la deshumanización. Los poetas actuales, salvo raras excepciones, aceptan de manera pasiva este resultado, ingresando a la dispersión diletante del lenguaje poético transformado en purista, esteticista y vacuo; por consiguiente elitista, lugar donde el espíritu de vanguardia se ha perdido irremediablemente.

En el mercado globalizado la poesía no tiene posibilidades, no ingresa a ese lugar prominente porque posee la categoría de "artículo en desuso" u "obsoleto" siendo la proliferación de poetas sueltos un mal de nuestro tiempo, muy grave porque ellos se han refugiado en la academia, en las universidades o sobreviven en condiciones precarias en trabajos marginales y burocráticos. A esta situación se suma la ausencia de lectores, la falta de interés por una poesía que no llega a los sectores populares, de allí la nula atención o poca receptividad a la expresión oral de los poetas. No obstante, la poesía tiene un espacio, sigue teniendo la misión legítima del pensamiento en el presente, en la instancia de reivindicar su sitial, pues de ninguna manera puede considerarse liquidado el futuro, ni abandonarse la lucha por el cambio social porque esa renuncia significaría cavar la tumba de la literatura. Así las cosas nos encontramos en el umbral de un factible movimiento de retorno, de una confrontación con el pasado fundador de la autonomía iberoamericana del lenguaje poético iniciada con el modernismo de Rubén Darío. La poesía de cenáculo, de círculo de amigos, de poetas ávidos de escucharse a sí mismos, está condenada a desaparecer y con ella sus cultores encerrados en el cuadrilátero hedonista trazado por ellos mismos. Poetas quienes desean vivir reconocidos al margen de la realidad y eso es imposible.

Desde el punto de vista de la globalización la historia presente significa el desmoronamiento de la ideología, significa la negación del pensamiento; de ahí parte la necesidad de volver a buscar temáticas vinculadas a la realidad, a lo existencial del ser humano. Este movimiento de retorno al lenguaje poético representativo de lo nuestro, lo iberoamericano, no debe tener temor a las vanguardias ni rechazar la proyección hacia el futuro. Sin embargo, no se trata de recuperar un cuerpo insepulto ni de buscar herederos en las vertientes del pasado sino de engendrar una nueva criatura no sólo de estilos, ritmos, contenidos, sino de mensaje; se trata, además, de corregir la afectación a la función del género traída, como intento posmoderno, por la prosa poética o la narrativa poética, quehacer propio de las canciones épicas del lenguaje en detrimento de la tradicional poesía lírica. En conclusión, necesitamos retornar a los poetas pensadores como exigían Vallejo, Neruda, Eluard y Valéry. No apostemos por la extinción de la poesía.

José M. Vallejo
Publicado por: www.paginadigital.com.ar
Nosotros, los melancólicos,
ansiamos la lluvia para ejercer con vehemencia;
son sus gotas sogas que nos rescatan
de perecer en la tristeza de ser ignorados.


Eladio Camejo.
Otra vez la Z
En mi corazón
Como si no hubiera nadie
Donde termina el jardín
Preparamos la huída
Donde termina la vida
Este silencio
Imposible de soportar.


Pablo Queralt.
la lluvia golpea en el techo
recorro las páginas de algunos poetas
en la radio sabina da clases en una academia de cisnes
el vino lentamente deja vacío al vaso
y mi mano
............. acaricia pájaros
..................................que caminan a la intemperie
pájaros que buscan renglones en blanco
para guarecerse de la pena


Líber Mendizábal