“Strahlenwind deiner sprache” 1

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el viento que sopla desde el desierto cristalino
tan blando como un terso cielo –anunciará del
universo, infinitas desconocidas geometrías/el
más pequeño de sus detalles / los dominios de
una agregada luminosidad


Esteban Moore, de "Partes mínimas"

Reputa soneto

El librero rochense Ricardo Suárez, de 34 años de edad, convocó el pasado lunes a una conferencia de prensa con el fin de rebatir las calificaciones de la maestra jubilada Clotilde Ruiz, de 78 años de edad, quien refutara la etiqueta puesta por el autor al poema “Soneto de las viejas a las ventanas pegadas después del baile del sábado”. La declaración de la docente habría sido realizada en el marco de una lectura de poesía que tuvo lugar en la fronteriza ciudad de Chuy, con ocasión de aniversario de la sede del Club Atlético Peñarol de esa ciudad. La tenida, que contó con la presencia de la comunidad poética local, se llevó a cabo en un clima de fraternidad hasta que el ambiente se tensó de manera casi imperceptible luego de la lectura del poema por parte del profesional de la venta de libros de autoayuda. “Lo que pasa es que él dijo que iba a leer un soneto porque era lo más parecido a un acto sexual que podía suceder allí. Las poetas eran todas viejas, incomibles, si querés que te diga la verdad” confió a RRR una fuente que no quiso revelar ni siquiera su seudónimo. En la conferencia de prensa, a la que este medio estuvo invitado en exclusiva, se destacó el carácter indudable de soneto del texto de la discordia, escandiéndose públicamente cada uno de los catorce versos, en lo que constituyó una verdadera clase de literatura del Siglo de Oro español. Cabe destacar además que el último verso tiene un efecto de la gran puta.

Rodney Da Silveira
La noche inacabable me sabe a sueño
cuando salgo a laburar de madrugada y vuelvo
de noche nochera, y casi no vi sol hoy
porque hay tormenta
y todo se envolvió de una penumbra sólida
como un silencio de suprema corte
cuando anuncian que la madre será sentenciada
por matar al violador de su hija,
y todos saben que empalarán el juez
esta noche y la ciudad arderá,
poseída por un terror de bombardeo.
Mientras tanto, disfrutar la precaria magia
de un momento sin tiempo, al margen de tu tic-tac
un momento todo él mismo, cuando madre, hija, juez
ciudad, se consuman como un holocausto a Marte,
pero todavía no.

Jhonny Reyes

Morir


(Escuchar al son de cualquier poema de Jaap Blonk)

1

Morir, todo un tema, de pronto reventar como un sapo, o naturalmente morirse….o a la manera Vian, ”…metido en un saco lleno de hojas de afeitar…con las manos llenas de lágrimas…” En estas cavilaciones andaba cuando llegué al cajero automático, tarjeta en mano, en busca de los últimos pesos para llegar a fin de mes; en el recinto se desplegaba una enorme fila, el bullicio era generalizado, jóvenes, viejos, madres, futbolistas, tipos raros, todo el mundo parecía haberse puesto de acuerdo para ir a la misma hora; lo mismo en la calle, había mucho movimiento, los niños salían de la escuela; pasaban diez minutos de la cinco cuando llegué al banco y me paré detrás de una señora que hablaba por celular a los gritos, haciendo grandes ademanes, hablaba sobre no sé qué receta para hacer albóndigas, la fila se movía lentamente y la ansiedad general crecía, el ambiente era sofocante, de pronto por encima de los voceos de ese gentío se escuchó un alarido espantoso, un hombrecito de aspecto más bien normal, vestido normal, peinado normal, pero con el rostro totalmente desencajado en una máscara horrorosa, impensable hasta hacía unos instantes, empezó a gritar y a patear el cajero que tenía enfrente, mientras gritaba …”¡¡¡¡Me robaron!!! ¡¡¡¡Hijos de puta!!!!!!.......¿¿¡Dónde está mi plata???!!!!...” El guardia que estaba en la cabina de vigilancia del banco, se encontraba justo en ese momento escribiendo un mensaje de texto al undostresmetrosexoentucel, entonces, no vio como las cámaras de vigilancia del banco mostraban a un tipo de aspecto normal, vestido normal, peinado normal, destrozaba a golpes el cajero del banco, no vio cómo el tipo se llevaba las manos a la garganta y quedaba completamente lila, no vio cómo se convulsionaba, cómo salía del cuadro de la pantalla y reaparecía, cómo el fantasma de un títere espantosamente gris. El hombre-títere se sacudió por ultima vez y se quedó, quieto, panza arriba, con la mirada vacía, alrededor cientos de ojos redondos lo escrutaban, el cuidacoches de la esquina, la doña que limpia los baños químicos, unos mormones que andaban en la vuelta, los gurises que piden monedas y comen sobras en macdonalds, los policías que los corren, un borracho, los de “pare de sufrir” con un pedazo de jabón santo no vaya a ser que sea algún poseído, el panchero, el ga-rra-pi-ñe-ro, las gitanas, el vendedor de comida, el vendedor de inciensos, el vendedor de pasta base, un diputado, unos ediles, un suplente, unos testigos de Jehová, unos krishnas, unas señoras del rotary, un perro sarnoso, una vieja loca, un ciego, otro borracho, un par de mendigos, un cura, un par de putas, una maestras, unos gurises chicos, un juez de fútbol, un astronauta, un tipo que por la cara recién se había levantado, un vendedor de flores…
La muerte siempre es un espectáculo que convoca multitudes.

2
En algún lugar del mundo, un científico observa un puñado de gusanos sobre un pedazo de carne putrefacto.
Diego López
Pienso en mi padre:
cuarenta años visitando la misma peluquería,
retomando las cosas, su callado ritual.
Ese hombre golpea siempre en el mismo sitio:
trabaja para tener las manos limpias,
escribe el largo poema de su reincidencia.
Otra vez, mi padre.
Confiándole su vida a un desconocido,
cortándose el pelo:
hay dos tijeras que silencian muchedumbres a cada susurro;
dos filos parecidos a dos riesgos cualquiera.
Y una inocencia reflejada en el espejo.
Una inocencia de humano abatido:
casi una resignación.
También un peluquero, hace cuarenta años,
viene escribiendo el mismo poema.
Allí se marcha mi padre. Está vivo una vez más.
Cierra la puerta a espaldas de una fatiga de tijeras
y de un hombre de manos limpias que barre los cabellos
de los hombres.

Ignacio Di Tullio

Encajonada I

Poesía salvaje de le... j ..o.. s
..........................................l
...........................................e
.............................................j o s

olvidada en el apuro
y que luego cae tras el
........................................S
..........................................O
...........................................eLbisreverri

.........El olvido,
..........................el adiós,
........................................el desdén

y las calles a cuadros que surgen solas
plenas de vacío, sin noctámbulos
que pidan prisión a la esperanza,
la utopía, la alquimia de sentir que allí
está el fin consumido.
Ruge un gol del ´74 en la pantalla de un bar del 2000/salva el futuro un Dr. Mentira que suprimió su historia en otro bar en el mismo televisor/un hombre engaña a una mujer que lo engañó antes después que él la golpeó ya no en un bar sino en casa linda tres dormitorios uno en suite televisor el mismo/un policía se comporta y es agente y ya no yuta en la habitación de una pensión donde insiste aquel televisor/periodista es juez rey y santo investiga descubre juzga y no lo que la justicia no pudo o quiso lo que él el de la televisión/roñosa mujer hermosa se enamora y es amada por ilustre rico de casa de siete pisos que ella alguna vez limpió para hacer caer la lágrima de señora grande que mira sola la televisión/golpe justo justito del tenista argentino que festeja un pueblo como rescatando frente al otro el inglés la vida de aquel chico que en Malvinas se quedó sin ojos para la televisión/sigo andando un farol parpadea y se duerme frente a la plaza otro bar me espera junto a la ventana una mujer utiliza el celular para escribir un poema piano jazz voz bien negra flota falta algo y me hace bien.


Eladio Camejo

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Darío Neme

Cómo se dice

Alguien que me explique cómo se dice
el nombre del miedo
la lujuria del crepúsculo
dos o tres poesías amontonadas en la garganta.
Cómo se dice
con un pasamontañas y una piedra soy gigante
salgo a la calle a treparme a la tanqueta y cacarear
todos los días soy el sueño de otros que me levantan.
Cómo se dice
espero una carta de madrugada,
un cartero la trae con talones
que huelen a sangre.
Cómo se dice
espero desde mis angustias mas desérticas,
resbala mi pena por los labios, tobogán frío,
escucho música pero en realidad acaricio mis alas.
Cómo se dice
otoño feliz, pero completamente feliz otoño
una carcajada en espiral hasta la desgracia,
cómo se dice
la milonga que nos retiene en esa radio azarosa
cómo se dice
el espejo que me descifra curtido de años y novelado, y furioso, cómo se dice.
Porque no me llegan más que estas súplicas revestidas de hastío,
alguien que me diga cómo se dice vivir, o sus sinónimos.
Victorias parciales, y lo demás, ahogo.

Jhonny Reyes

Preludio de deterioro

La desnudez perpleja,
ante el calor del
vestido que arropa a
tus párpados quebradizos.

Cuando no encuentres
ni a tu propia sombra
llorando lágrimas
como teclas de piano,
vas a pelar
el pellejo,
lo harás
mientras te hundes
en la danza de lo promiscuo.


Pues claro, ¿Qué importa?,
si tus lagañas grises,
arrastrándose,
despertaran a los muertos
anulando toda vida
en tu piel
de reseca seda
embadurnada
en ciego anhelo.

Pero vamos mujer,
sonríe,
¿Es que aun no te has mirado al espejo?
Mejor,
no lo hagas,
no sonrías,
ni pienses
que de algo eres útil,
en la descarada sutiliza
de este dios
sin mayúscula
que nos habita.

Augusto Coronel
.........l
.......u
........
n
...........a

.......es
.......ta
.......no
.......che
........ex
.........ca
.........va
..........
.........HASTA
.........ENCON
.........TRARMI
........POEMA
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Líber Mendizábal