Los muertos

Los muertos sobre la puerta

y en marcos circulares…

haciendo de la muerte

una redonda dilución de recuerdos perdidos

en un gesto pertinente

a ese instante de memoria

en que esos muertos

no pensábanse muertos.

Cuando despierto por las noches

con ganas de mear,

suelo observar a mis muertos

con una linterna

que intermitente va desde sus caras

a la pelela.



Germán Arens

el locutor dijo continuamos con la música de piazzolla

un hombre camina por calles desiertas

las manos en los bolsillos

la mirada perdida

un hombre camina camina camina

cruza la plaza y entra a un bar

pide dos grapas

por nosotros dice y bebe el contenido de un vaso

tira el otro al piso

los parroquianos lo miran

el hombre sale a la noche

saca el walkman y sintoniza otra radio

strangers in the night dice el locutor

un hombre camina por calles desiertas

la mirada perdida

el frío en las barbas



Líber Mendizábal

Playa brava

Se deslizan las suelas sobre la superficie
de asfalto que al mar acerca. Él no está
en este desfiladero de opacas lajas:
ensueño todavía, murmullo
lejano de piedras. En derredor
moles rectas, cobijo de muchachas rubias
de prósperas familias.


Último temporal del invierno atenaza
la tarde y hace más rudo el paisaje;
soledad
en la península del este, vacía.
Ni jóvenes ni flashes ni automóviles,
el sol escapa en el deseo que abrigo
de verlo. Único aliento:
la promesa intangible del mar.


Por fin, entre la grisura hostil de los rascacielos,
se abre el agua
revuelta
como una mujer cuando se entrega.


En la seducción de las ciudades marinas sucumbo,
frente al oleaje que sacude y entrevera,
en comunión con la salvaje manera que tienen
sal, yodo, agua y arena
de levantarse y caer sobre la orilla.

Atravesando la bruma un hombre
desafía la intemperie, el frío.
Su perro a veces corre y se adelanta.
Los contemplo venir desde otro tiempo,
fantasmales, oníricos.

Si bajo la vista para pensar en todo
lo que una vez quise y no he tenido,
el hombre ya no está en el horizonte.
Quizá sólo parte de mi sueño….
Pero si pudiera llorar, mis lágrimas
llenarían el cuenco de sus huellas.


¿Quién es? Quién
lo perdió en este desierto,
donde sólo unos obreros trepidan y zozobran
desde el último piso de la nueva torre
del próximo verano.


Observadores mudos de un absurdo
que pronto olvidan
mientras dejan el trabajo
para refugiarse de la lluvia.


2009, Punta del Este


Alicia Salinas

like a thunderbolt he falls”9


la onda de aire cálido/ que flota el cielo del pequeño

valle/ sostiene al halcón en magnífico planeo de alas

abiertas/ y de él -el ojo atento/ que mide la distancia

que separa la presa elegida de sus garras/ ojo certero

que dirige preciso/ los relámpagos del instinto






all is emptiness”10


la curvada línea de fuego/ el rastro de este cometa

que -con trazos de luz explosiva, ilumina el oscuro

plano cóncavo del firmamento/ describe la cadena

encendida de su recorrido/ huella instantánea –que

al consumirse elude toda referencia orbital






Altre tu en clausura”11


si mi ojo advierte de esas altas cúpulas del cielo/ una elipsis

que no culmina sobre sí misma/ entonces -vos podrás iniciar

el proceso de cálculo de los ciclos del sonido -sus resultados

distantes/ ulos-----rulos/ [círculos de la energía en un tiempo

sostenido] rizos de velocidad varia que dividen -los campos

del vacío

a jorge a.paita


Esteban Moore

Frotada bañada en agua perlada

como la amante

que ha vivido en el sueño

despierta a la oscuridad

resplandor

de la lujuria

seductora loba de perlas de luna

Coca se desliza

rola sobre la arena

voluminosa voluptuosa perlada

por el océano

y llega a Africa a la costa brava

se desliza

giganta,

bailando las nuevas canciones

del frenesí,

en la silla colgada por albatros

de los marineros

en el reverbero del hambre

todos marchamos hacia ella

celebro

grandisíma mujer de la pasión

con la que curo mi herida

el sentido del cuerpo

en su punto de impacto

corazón

y pedir más

la magia

camino de los poemas

luces campanas glicinas abejas

lejos y cerca

virgen

memento vida en la configuración del melón

devuelto del corpiño fuera de los fantasmas

y en la oscuridad

el gran escote

y lo que escribo

adicto a lo que escribo esa mujer

el fetiche

amo tu culo perfecto

amarrado a tus tetas en el mamar

el carmesí

enorme en el purular y patalear

del agua de los sexos

nadando azules esmeraldas

infinitos

cuando los cuerpos son fuentes de bienes

y respiro

esa luz amarilla

de un cielo

una deidad

color

en la línea

frondosa bestial coca

en el frenesí de yegua

entendamos el aire de los amantes

como un atardecer eterno


Pablo Queralt
de su libro "Coca"

Travesía del incrédulo

Atisbé el agua más allá

del magnífico cielo descampado,

algo indescriptible

me arrebató y me arrojó

bien lejos del alcance de mi propia sombra;

quise pronunciar palabra

fue demasiado tarde,

intenté caminar y no pude,

indómitos fuegos chamuscaron mis pies

sin embargo

deseé que el fuego alcanzara mis ojos.


En las márgenes de turbios ríos

cuyo flujo no alcancé a distinguir

(tal vez sangre, leche, aceite, lodo)

seres inverosímiles

acechaban mis pasos.


Luego fue todo estrépito

alucinación,

es probable que la muerte sea sueño

según comprobé más tarde

cuando ofrendé mi cuerpo a las bestias

que aguardaban mi sangre

tras la puerta última.


Fuí más allá,

un páramo devastado fue todo lo que ví;

la imagen final

era la sangre brotando

en unos ojos bellísimos.



Paulo Roddel

Ciertos haikus ciertos... (Segunda entrega)

4

el campo abierto:

hachas gritan y el ruido

astilla rolos.

5

hojas de otoño

se suicidan celosas

de todo el pasto

6

media naranja:

todos te están buscando

pocos te encuentran



Fabián Muniz Umpiérrez

Musiquita (serie infinita...)

Ruben Rada en homenaje a Beto Satriagni
Casa de la Cultura de Maldonado, 13/10/10



Nelson Cedréz y Ruben Rada




Ruben Rada
Fernando Pomo Vera









Mauro Pérez


Ruben Rada








Ricardo Lacuan



Fotos: Servando Valero
Más en www.wix.com/servandovalero/servando-valero



Orfandad

Un hombre

siente toda la vida soplándole el rostro.

Está allí

desde tiempos inmemoriales.

Es sólo un punto frágil

apenas algo mas.

"El infierno"; piensa, dice.

Atados por él

lleva trescientos siglos en la espalda.

Dirige su mirada al cielo

se redime

ora.

Mientras las hogueras gritan sus pecados.

El hombre espera

mira alrededor.

No hay cruces que indiquen

camino alguno al paraíso.

"No hay paraíso"; piensa, dice.

El hombre espera.

No hay señales

sólo derroteros truncos.

No hay voces que guíen el andar.

No hay indícios

sólo espera.

De modo que

el único milagro es la Salvación.

"La Salvación está perdida"

el hombre piensa, dice.

Es de cenizas el mundo;

todo lo demás es caída.



Paulo Roddel