like a thunderbolt he falls”9


la onda de aire cálido/ que flota el cielo del pequeño

valle/ sostiene al halcón en magnífico planeo de alas

abiertas/ y de él -el ojo atento/ que mide la distancia

que separa la presa elegida de sus garras/ ojo certero

que dirige preciso/ los relámpagos del instinto






all is emptiness”10


la curvada línea de fuego/ el rastro de este cometa

que -con trazos de luz explosiva, ilumina el oscuro

plano cóncavo del firmamento/ describe la cadena

encendida de su recorrido/ huella instantánea –que

al consumirse elude toda referencia orbital






Altre tu en clausura”11


si mi ojo advierte de esas altas cúpulas del cielo/ una elipsis

que no culmina sobre sí misma/ entonces -vos podrás iniciar

el proceso de cálculo de los ciclos del sonido -sus resultados

distantes/ ulos-----rulos/ [círculos de la energía en un tiempo

sostenido] rizos de velocidad varia que dividen -los campos

del vacío

a jorge a.paita


Esteban Moore

Frotada bañada en agua perlada

como la amante

que ha vivido en el sueño

despierta a la oscuridad

resplandor

de la lujuria

seductora loba de perlas de luna

Coca se desliza

rola sobre la arena

voluminosa voluptuosa perlada

por el océano

y llega a Africa a la costa brava

se desliza

giganta,

bailando las nuevas canciones

del frenesí,

en la silla colgada por albatros

de los marineros

en el reverbero del hambre

todos marchamos hacia ella

celebro

grandisíma mujer de la pasión

con la que curo mi herida

el sentido del cuerpo

en su punto de impacto

corazón

y pedir más

la magia

camino de los poemas

luces campanas glicinas abejas

lejos y cerca

virgen

memento vida en la configuración del melón

devuelto del corpiño fuera de los fantasmas

y en la oscuridad

el gran escote

y lo que escribo

adicto a lo que escribo esa mujer

el fetiche

amo tu culo perfecto

amarrado a tus tetas en el mamar

el carmesí

enorme en el purular y patalear

del agua de los sexos

nadando azules esmeraldas

infinitos

cuando los cuerpos son fuentes de bienes

y respiro

esa luz amarilla

de un cielo

una deidad

color

en la línea

frondosa bestial coca

en el frenesí de yegua

entendamos el aire de los amantes

como un atardecer eterno


Pablo Queralt
de su libro "Coca"

Travesía del incrédulo

Atisbé el agua más allá

del magnífico cielo descampado,

algo indescriptible

me arrebató y me arrojó

bien lejos del alcance de mi propia sombra;

quise pronunciar palabra

fue demasiado tarde,

intenté caminar y no pude,

indómitos fuegos chamuscaron mis pies

sin embargo

deseé que el fuego alcanzara mis ojos.


En las márgenes de turbios ríos

cuyo flujo no alcancé a distinguir

(tal vez sangre, leche, aceite, lodo)

seres inverosímiles

acechaban mis pasos.


Luego fue todo estrépito

alucinación,

es probable que la muerte sea sueño

según comprobé más tarde

cuando ofrendé mi cuerpo a las bestias

que aguardaban mi sangre

tras la puerta última.


Fuí más allá,

un páramo devastado fue todo lo que ví;

la imagen final

era la sangre brotando

en unos ojos bellísimos.



Paulo Roddel

Ciertos haikus ciertos... (Segunda entrega)

4

el campo abierto:

hachas gritan y el ruido

astilla rolos.

5

hojas de otoño

se suicidan celosas

de todo el pasto

6

media naranja:

todos te están buscando

pocos te encuentran



Fabián Muniz Umpiérrez

Musiquita (serie infinita...)

Ruben Rada en homenaje a Beto Satriagni
Casa de la Cultura de Maldonado, 13/10/10



Nelson Cedréz y Ruben Rada




Ruben Rada
Fernando Pomo Vera









Mauro Pérez


Ruben Rada








Ricardo Lacuan



Fotos: Servando Valero
Más en www.wix.com/servandovalero/servando-valero



Orfandad

Un hombre

siente toda la vida soplándole el rostro.

Está allí

desde tiempos inmemoriales.

Es sólo un punto frágil

apenas algo mas.

"El infierno"; piensa, dice.

Atados por él

lleva trescientos siglos en la espalda.

Dirige su mirada al cielo

se redime

ora.

Mientras las hogueras gritan sus pecados.

El hombre espera

mira alrededor.

No hay cruces que indiquen

camino alguno al paraíso.

"No hay paraíso"; piensa, dice.

El hombre espera.

No hay señales

sólo derroteros truncos.

No hay voces que guíen el andar.

No hay indícios

sólo espera.

De modo que

el único milagro es la Salvación.

"La Salvación está perdida"

el hombre piensa, dice.

Es de cenizas el mundo;

todo lo demás es caída.



Paulo Roddel

Expone: Emmanuelle Hardouin Duparc




Emmanuelle, 44 años, nacida en Francia, artista plástica.

Estudié Ciencias Políticas, trabajé en la comunicación y en la organización de eventos deportivos. Viví 11 años en Africa, y después en La Rochelle y Bordeaux (Francia), cuyas influencias marítimas y sus puertos dejaron huellas profundas como una llamada hasta el largo.

Hasta que un día de 2005 me decidí a cruzar hasta el Nuevo Mundo con mi familia. Desde aquel entonces, me dedico totalmente a la pintura.

Viví 4 años en Bariloche, Argentina, y ahora estoy viviendo en Punta del Este, Uruguay.

Me gusta el nomadismo intelectual y considero la creación artística como un campo de experimentación en el que se mezclan la escritura, los mapas y paisajes imaginarios, y la mezcla de los colores como en una partitura musical.

Jack Kerouac: La vida, esa carretera sin fin

Vida y Literatura

Algunos escritores logran fundir a lo largo de su obra, su experiencia personal y su escritura, haciendo de cada libro una confesión de sus propias experiencias de vida

trasladadas al papel, donde ficción y realidad se mezclan no sabiendo dónde es territorio de una y de otra. El autor cuenta su vida en la voz de otro. Es la clase de literatura autobiográfica, en la cual, el protagonista de cada historia, es el propio escritor, a menudo utilizando un alter ego, y erigiéndose en una suerte de héroe de su propia obra.

Jack Kerouac fue, sin dudas un escritor autobiográfico. Reflejó como pocos autores la vida misma del propio que escribe, en una especie de catarsis, improvisación espontánea en la creación, tal cual un músico de jazz, música que adoraba y suena a lo largo de toda su obra.

Esa espontaneidad al momento de escribir, esa clase de abandono de las reglas que rigen una literatura formal, rigurosa, académica, hizo que la lectura de sus textos, tanto narrativos como poéticos, tuviera un tono accesible, nada complicado, pero para nada frívolo.

Para Kerouac, escribir formaba parte de otra intransferible pasión: viajar, y Kerouac, en algún sentido y por encasillar arbitrariamente su obra, se podría considera el escritor ideal para mochileros, ya que en varias de sus novelas, (en el fondo en todas), existe un viaje, tanto en un viejo automóvil a través de los Estados Unidos (En el Camino), como espiritual cuando nos habla de la filosofía budista (Los Vagabundos del Dharma). La sensación inmediata que le queda al lector de Kerouac luego de concluir su lectura, es la de inmediatamente lanzarse en un viaje que implique lejanía geográfica y profundidad espiritual; es que casi no se puede hacer otra cosa luego de leer a Kerouac: viajar.

Tanto sean Sal Paradise, Ray Smith, Leo Percepied, Jack Duluoz o algún otro, todos fueron el propio Jack Kerouac, que les dio otro nombre, pero les prestó el alma para que el lector lo identificara en cada línea de su viaje literario que concluyó hace cuarenta y un años.

Kerouac nos guía y nos dice que la vida es un viaje permanente, que no es complicado hacerlo, y que además, la experiencia es lo que verdaderamente cuenta a la hora de vivir.

Aquel niño que hablaba francés

Nacido en el seno de una familia francófona emigrada de Quebec, Canadá, Jean-Louis Lèbris de Kerouac, tal su verdadero nombre, abrió los ojos por primera vez en el pequeño poblado de Lowell, Massachusetts, Estados Unidos, el 12 de marzo de 1922 y no aprendió a hablar inglés hasta los seis años. Su inesperada muerte el 21 de octubre de 1969 en Saint Petersburg, Estado de Florida, lo convirtió en un ícono de la contracultura norteamericana, un santo pecador que a los 47 años abandonaba su vestidura carnal convirtiéndose en el escritor de la que fue llamada Beat Generation más joven en morir.

Aquella Generación Beat (cabe decir que el término beatnik con el cual también se asocia a ésta movida cultural, es un forma un tanto despectiva de referirse a la misma en el ambiente cultural de norteamérica por entonces, “beat era identidad, una forma de ser, beatnik era moda, había diferenciado Ginsberg), que incluía a otros escritores amigos de Kerouac como el propio Allen Ginsberg, Gregory Corso, William Burroughs, Lucien Carr, Neal Cassady, Lawrence Ferlinghetti o Gary Snyder, Paul Bowles, la mujer de éste Jane, y tantos otros, dieron una merecida patada a todo lo culturalmente establecido en la tierra de los hombres libres, los Estados Unidos. La experimentación sensorial a través de las drogas y el be-bop, sub género dentro del jazz (y del cual proviene beat, “golpe”, “latido”), como banda sonora del descontrol y el delirio, entre orgías y escándalo, la libertad de pensamiento y acción que proclamaban los beats, le dieron un perfil único e irrepetible a ésta vanguardia. Los propios hippies tomaron a ésta generación como referente, y el mismo Ginsberg leyó poesía en Woodstock 1969.

Antes del escritor, Kerouac supo ser un buen jugador de fútbol americano, incluso ganó una beca para jugar por la Universidad de Columbia, pero problemas vinculados a una lesión y discusiones con su entrenador le hicieron ver que ése no era su camino. Enrolado luego en la marina mercante, (1942/1943), viajó mucho, y mientras tanto, escribía y escribía.

Recorrió continentes y se enriqueció de lugares, culturas, gentes, aromas, sonidos, que luego utilizó en su escritura. La filosofía de Kerouac era la de experimentar con todos los sentidos, disfrutar de cada lugar que le llevara sus viajes como una tierra encantada, en la cual existirían miles de cosas por descubrir. Para él, todo lugar revestía mística y belleza, decadencia y delirio, tal cual la obra que comenzaría a engendrar no mucho tiempo más tarde, cuando en el segundo lustro de los 40 se instaló definitivamente en New York, trabajando en innumerables empleos (empleado en garajes, guardafrenos en la Southern Pacific Railroad de San Francisco y hasta periodista deportivo), También se casó tres veces y tuvo una hija, y todavía le quedó tiempo para que junto a los que después serían los beats, compartir en los bares, entre whisky y whisky la new vision, la nueva visión de una América, atrapada en sus propios tentáculos, empantanada en su propia sombra.

Sexo, drogas & Jazz

Pero el joven aprendiz de escritor, comenzó una desenfrenada obsesión por las drogas, el alcohol y el sexo, además, claro, del jazz. La literatura de Kerouac, refleja los deseos, la esperanza, pero también la desilusión y el desconcierto de la generación norteamericana post Segunda Guerra Mundial, entre mediados de los 40 y toda la década de los 50. Dentro de un sistema social conformista, rígido, conservador, la prosa de Kerouac es una brisa refrescante

de libertad, un manual de cómo no hacer lo que hay que hacer. Es literatura políticamente incorrecta. La llamada kickwriting o prosa espontánea que utilizó Kerouac, tenía como regla justamente no tener reglas; era cruda, visceral, sincera, delirante y por supuesto, autobiográfica. Es fácil reconocer a los beats, en sus obras, todos participan de los viajes, las fiestas, los happenings, los días de sexo y drogas que Kerouac describe en sus libros, dándoles otro nombre a cada uno, toda ésa legendaria generación desfila por las páginas de cada una de sus obras. Su novela más famosa, En el Camino, es sin dudas la road-novel más impresionante que se haya escrito hasta hoy y ha sido inspiración para otros autores en la escritura de relatos de viajes, un alocado y psicodélico itinerario a través de los Estados Unidos llegando hasta México. Los Subterráneos es una especie descripción de la propia Beat Generation, Los Vagabundos del Dharma, un viaje en pos de escalar una montaña, pero también un travesía espiritual por medio del budismo (difundió como pocos en Occidente la filosofía Zen), Big Sur con su descarnada honestidad, su vacío existencial, que sólo puede conjurar por medio de muchísimo alcohol, o La Vanidad de los Duluoz, que describe a un joven Kerouac en sus años donde forjó la experiencia que luego retrataría en sus libros, otras obras como El Pueblo y la Ciudad, Visiones de Cody, Ángeles de Desolación, y Tristesse, aumentan y enriquecen una bibliografía imprescindible para cualquier buena biblioteca, así como también su poesía (México City Blues, Libro de Haikus, Poemas dispersos, o Poemas de todos los tamaños, entre otros muchos libros de poemas que publicó), de una belleza simple, sin artificios, concreta en el mensaje y dirigida a quienes no se conformen con lo establecido, era él mismo en cada verso, en cada espacio en blanco. Kerouac, concebía cada uno de sus libros, como una pieza de la unidad literaria a la que aspiraba construir. Su muerte, ocurrida en el último año de una convulsionada década como fue la de los 60, vino a envestirle un halo de santidad y misticismo tanto a él como a toda su obra, que ha influenciado a escritores, músicos, creadores en todas las disciplinas artísticas hasta éstos días, cuarenta años después de que iniciara su viaje final. Su legado no sólo es valorado en el ámbito de las letras, creadores de las más variadas disciplinas artísticas no dudan en confesar su devoción por la vida y obra del tal vez beat más leído. Jack Kerouac fue el cronista de toda una generación norteamericana desencantada, casi a su pesar, fue quien realmente tomó apuntes de la locura y la transformó en poesía.


Paulo Roddel

1

la noche cae

como un niño apurado

y ya no hay sombras

2

son esos besos

todos los que tus labios

claman a mí

3

estoy contigo

haikus, estufa a leña

y tu mirada



Fabián Muniz Umpiérrez

Se sabe las actitudes

y tal como tan

sin decir agua

va la tuve

y la perdí

tango que a la calle

vuelve

y todos entran en su juego

y vuelven

al aire espacioso de sus películas

la fábula el mito

comemos migajas

de ese amor

fragmentos

de una escena en el borde de la pulsión

de lo que el ojo muestra y quiere ver

de lo que el ojo filma

en la cama mientras juega

con caballos

en su sueño de desnudez

con gomas velos rosados

pero dormir hasta acabar


en la boca de la canción

de la cama

triky traca triky traca



Pablo Queralt

de su libro "Coca"

Cordero

El cuchillo berijero

que se adentró en la agonía

de los ojos del cordero

que en una Gilera 200

desde el cuadro de los tamariscos

al corral de las lecheras arreara…

es:

además de la rodilla

que sujeta la paleta

y la inútil mano izquierda

que despeja la garganta

corriendo la carretilla…

quien me ha iniciado

en los misterios de la muerte.


Germán Arens

Escritores partidos

En la jornada de hoy, se llevó a cabo la instancia más esperada, y a la postre peor ejecutada del V Encuentro de Escrituras, el Tercer Partido de Escritores, donde se vio plasmado el estado actual de las letras vernáculas. El resultado favoreció por seis goles a dos al equipo caracterizado por una mayor masa capilar. Fundamentados rumores sostienen que el criterio de selección de los equipos estuvo dado por una mano negra que, más que propender a una diferenciación estética, buscó torcer la balanza al fichar a todos los jugadores jóvenes para su equipo.
Las acciones se iniciaron con un bombardeo del equipo Peludo sobre el arco defendido por el cordobés Luciano Lamberti, que atajara como lo habría hecho un personaje de Fontanarrosa, subsanando de ese modo la magra labor defensiva de los Calvos. No obstante, la cuenta se estiró durante el primer tiempo gracias a sendos goles de Damián González Bertolino, luego de que Fernández de Palleja marrara un penal para los Calvos cuando el placard se encontraba cerrado. El descuento llegó en las postrimerías de la primera etapa tras gran jugada individual del artíguense Fabián Severo, quien hiciera gala durante ese período de su carácter fronterizo mediante el expediente de vivir un rato del lado de adentro de la línea y otro del lado de afuera.
El segundo tiempo intentó ser una reconstrucción del partido Alemania-Argentina, ya que el equipo Calvo se dedicó a una inoperancia ofensiva que complementó con un vacío defensivo. Llovieron los goles de González Bertolino, algún gol en contra y el segundo descuento tras desprolija acción que concretara en las redes Marciano Durán, quien hiciera valer su cargo político para franquearse el ingreso al área.
La crema de la intelectualidad reinante hizo acto de presencia munida de micrófono y parlante, que amplificaron el relato y los comentarios en las voces de Luis Pereira, Gabriel Di Leone, Gonzalo Fonseca y otro cuyo nombre no recordamos.
Consultado acerca del partido, el escritor rosarino Pablo Makovsky declaró que “nos falló la hermenéutica y la propedéutica”.
Asimismo, el partido tuvo repercusiones en el ambiente del fútbol local. “Está bien, ustedes vinieron a divertirse. La esperanza que nos queda de hacer algún mango son estos gurises” declaró un abuelo con aliento alcohólico refiriéndose a los jugadores de un equipo de la categoría Gametos.

Rodney Da Silveira